Estas dietas milagrosas se aprovechan de nuestro deseo, un tanto il�gico si lo pensamos detenidamente, de querer perder en un momento lo que nos ha costado meses o a�os conseguir a base de comer m�s cantidad de la que precis�bamos en su momento. Suelen ser dietas muy restrictivas en calor�as o que reducen peligrosamente la variedad de alimentos a consumir, hasta el punto de poder quedarse incluso en uno s�lo (la dieta de la sand�a, la dieta del pepino, etc.)
Seamos realistas, perder peso lleva su tiempo. La mayor�a de estas dietas consiguen que perdamos peso, s�, pero lo que perdemos es fundamentalmente agua y sales minerales, en definitiva, nos deshidratamos como lo har�a un boxeador que el d�a antes de un combate necesita entrar dentro de la categor�a de peso mosca, consumiendo diur�ticos para orinar m�s y as� pesar menos. Adem�s, dejamos de ingerir vitaminas muy necesarias para nuestro cuerpo, lo que en algunos casos nos puede llevar a situaciones de anemia o inmunodepresi�n. Esto es una salvajada para nuestra salud, y es a�n peor cuando lo hacemos repetidamente.
Perder peso con seguridad, de manera sana, implica deshacernos de los principales dep�sitos energ�ticos de nuestro cuerpo, las grasas, y �stas no se van tan r�pido como nos gustar�a. Eso s�, cuando se van, cuesta recuperarlas, todo lo contrario que en dietas muy restrictivas, las cuales causan un efecto rebote que lleva a ganar a�n m�s peso del que se perdi� y con la misma o m�s rapidez.